Fue alrededor de 1850, – dijo mi abuelo, haciendo una pausa – mi bisabuelo, peón de fundo, y mi bisabuela estaban esperado la llegada de lo que fue su último hijo. Nació en invierno. Ese invierno fue uno de los peores. Su hijo no aguanto el clima y murió a los tres meses, no alcanzaron a bautizarlo. En aquellos días sólo existían cementerios católicos o parroquiales, y en ellos sólo se enterraba a católicos bautizados, a los demás, ni misa se les hacía. Aquí fue enterrado. Por mucho tiempo hubo una cruz señalando la sepultura, hoy solo queda esta historia que te cuento.
viernes, 14 de octubre de 2011
Cerro de la Cruz
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